11-Aug-2020

LA EVALUACIÓN DEL CALOSTRO MERECE UNA ACTUALIZACIÓN

Al aumentar nuestros estándares de calidad del calostro, podemos reducir aún más la morbilidad y la mortalidad en los terneros.


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Es sabido, desde hace muchos años, la importancia del manejo del calostro ya que se ha comprobado que el suministro de calostro de alta calidad es fundamental para el éxito de transferencia de inmunidad pasiva en las primeras horas de vida. Esta transferencia pasiva involucra la absorción de inmunoglobulinas maternas (IgG) por parte del intestino delgado de la ternera durante las primeras 24 horas después del nacimiento, protegiendo al joven animal de los patógenos, hasta que se desarrolle su sistema inmune inmaduro. El fracaso de la transferencia pasiva de inmunidad es uno de los factores de riesgo más relevantes para la mortalidad, la morbilidad y el bajo rendimiento en los terneros. Las pérdidas económicas son significativas en la producción lechera, pero además diversos estudios también demuestran beneficios adicionales a largo plazo asociados con transferencia pasiva exitosa. Estos incluyen la reducción de la mortalidad en la fase posterior al destete; mejor tasa de aumento de peso; edad promedio reducida al primer parto; y mayor producción de leche en la primera y segunda lactancia. Desde 1970, se ha determinado que la falla en la transferencia de la inmunidad pasiva ocurre cuando los terneros tienen concentraciones de IgG en suero inferiores a 10 gramos por litro de sangre (g / L). Este patrón se basa principalmente en el menor riesgo de mortalidad cuando los valores son mayores o iguales a 10 g / L. Para evaluar la concentración de inmunoglobulina en el suero de los terneros y en consecuencia, la transferencia pasiva de inmunidad, se utiliza un procedimiento de laboratorio llamado inmunodifusión radial. Sin embargo, este análisis por su complejidad y alto costo no podría realizarse de manera rutinaria a campo. Una herramienta simple para evaluar indirectamente la eficiencia del manejo del calostro en terneros es el uso de refractómetros, ya sea Brix (%) o proteína sérica total (g / dL).

Evaluación de la transferencia pasiva
Para evaluar la eficiencia del calostrado usando refractómetros, recolecte muestras de sangre de terneros (sin anticoagulante) desde las 24 horas después de la administración de calostro, hasta los 10 días de edad. Luego, una vez obtenido el suero sanguíneo y calibrado el equipo con agua destilada, coloque la muestra en el refractómetro. Es importante recolectar la muestra de sangre después de una comida para evitar tomar muestras de animales deshidratados. Al medir la transferencia pasiva inmune usando un refractómetro de proteína sérica total, el estándar de oro, según la Asociación de Terneras y Vaquillonas (DCHA, siglas en inglés), es que los terneros deben alcanzar al menos un rango de 5.2 a 5.5 g / dL (Tabla 2). Cuando se utiliza el refractómetro Brix, el punto de corte normalmente recomendado es entre 8% a 8.5% Brix.
Una encuesta exhaustiva realizada por el programa Alta CRIA en Brasil mostró que el 12% de 14.022 sufrieron de falla de transferencia de inmunidad pasiva, lo que indica la necesidad de continuar los esfuerzos para mejorar las prácticas de calostrado.

Nuevos valores en los puntos de corte
Un único punto de corte (5,5 g / dL) no permite reconocer que elevar las concentraciones de IgG o proteína sérica total se asocian con una reducción del riesgo de morbilidad y una mejora en el rendimiento de la ternera. Los investigadores han demostrado que los terneros con concentraciones de IgG en suero mayores o iguales a 15 g / L y proteínas séricas totales mayores o iguales a 5,7 g / dL tuvieron tasas más bajas de enfermedad respiratoria. Basándose en esto, es que un grupo de expertos en terneros de los Estados Unidos y Canadá propuso nuevos estándares para evaluar la eficiencia del manejo del calostro individual y del rodeo.
El nuevo estándar propuesto establece mejores objetivos para la salud de la ternera, basado en la asociación de una menor morbilidad con mayores valores de IgG. El riesgo de mortalidad se asocia con valores de IgG en suero inferiores a 10 g / L.
El estándar propuesto incluye cuatro categorías: excelente, bueno, razonable y pobre. Estas categorías se pueden aplicar individualmente o al rodeo, en función del porcentaje de terneros en cada categoría. Se determinaron concentraciones equivalentes de valores de proteína total y grados Brix en suero para las cuatro categorías.

(VER CUADRO EN GALERÍA)


Para poder alcanzar los nuevos valores propuestos, es necesario evaluar el calostro que se suministra. Un método práctico para evaluar la calidad inmunológica del calostro a campo es mediante el refractómetro de Brix (óptico o digital). Este equipo funciona independientemente de la temperatura del calostro, a la cual se haga la medición.
El valor de grados Brix está relacionado a la concentración de inmunoglobulinas. La escala previamente propuesta clasificaba como de buena calidad a un calostro de ≥22° Brix. El nuevo punto de corte para considerar un buen calostro ahora es ≥24° Brix. Pero las vacas en los tambos no siempre producen calostro con valores mayores a 24%. Para mejorar la calidad, se puede utilizar la adición de sustitutos de calostro en polvo basados en calostro natural, al calostro cosechado fresco o descongelado. Como podemos ver en la Figura 1, ofrecer calostro con mayores valores de Brix también eleva el promedio de los valores de Brix en el suero de los terneros (Figura 1)

Figura 1: Valores séricos en terneros (° Brix) de acuerdo a los ° Brix del calostro que se les suministró

(VER FIGURA 1 EN GALERÍA)

Para lograr una transferencia pasiva exitosa dentro de los nuevos objetivos propuestos, será necesario que el productor ejecute estas tres prácticas importantes:
1. Tiempo de entrega: debe ser inferior a una hora después del nacimiento.
2. Calidad del calostro: el calostro debe proporcionarse a los terneros con un valor mínimo de 25% Brix, recuento de placas estándar <50.000 UFC / ml y coliformes <5.000 UFC / ml.
3. Cantidad: 10% a 12% del peso corporal al nacer en la primera comida.

 

Fuente: Adaptado del artículo escrito por Rafael Azevedo, Gláucio Lopes y Sandra Gesteira T
Publicado en la edición junio 2020 de Hoard’s Dairyman